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El contenido de esta página Web trata sobre temas de reducción del riesgo de desastres y desarrollo local sostenible, basado en experiencias propias del autor y aportes de entidades públicas y privadas que brindan conocimiento sobre los temas a través de enlaces directos.
LINEAMIENTOS PARA EVALUAR LA VULNERABILIDAD DE LA SALUD FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO EN COLOMBIA
El aumento de las temperaturas, del nivel del mar, los cambios en los patrones de precipitación y los eventos extremos climáticos son una fuerte evidencia de que el clima de la Tierra está cambiando rápidamente.
Ante esta situación se espera que aumenten una serie de riesgos para la salud, debido a los efectos directos de las olas de calor, las inundaciones y tormentas, así como los cambios en las condiciones ambientales y ecológicas para la transmisión de importantes enfermedades infecciosas, los impactos sobre los sistemas naturales y sectores socioeconómicos que, en última instancia, sostienen la salud humana. Gran parte del impacto potencial del cambio climático sobre la salud puede ser evitado a través de la combinación entre el fortalecimiento de las funciones clave del sistema de salud y una mejor gestión de los riesgos climáticos.
Los lideres políticos de todo el mundo han reconocido este desafío; por eso, en 2008 (Organización Mundial de la Salud, 2008), los 193 países que integran la Asamblea Mundial de la Salud aprobaron una resolución que los compromete a fortalecer las acciones para proteger la salud frente al cambio climático; en 2009, el Consejo Ejecutivo de la OMS (Organización Mundial de la Salud, 2009) aprobó un plan de trabajo con los siguientes objetivos:
Ayudar a los sistemas de salud de todos los países, en particular de los Estados de ingresos bajos y medios y los pequeños Estados insulares, a reforzar su capacidad para evaluar y seguir de cerca la vulnerabilidad, los riesgos y los impactos sanitarios debidos al cambio climático.
Definir estrategias y medidas para proteger la salud humana, en particular la de los grupos más vulnerables.
Compartir conocimientos y buenas prácticas.
En el presente documento encontraras todo el resumen
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 16 de 2012
El riesgo no se distribuye por igual
El riesgo de desastres no se distribuye de manera uniforme. Los países en desarrollo concentran una parte enormemente desproporcionada del riesgo. Tanto Japón como Filipinas, por ejemplo, son países expuestos a ciclones tropicales frecuentes. La población anual expuesta en Japón es de cerca de 22,5 millones de personas, frente a los 16 millones de Filipinas. Sin embargo, la tasa de mortalidad anual estimada por ciclones en Filipinas es casi 17 veces mayor que la de Japón.
Esta distribución desigual del riesgo es un hecho también entre diferentes grupos de países. Suponiendo igual número de personas expuestas a los ciclones tropicales, el riesgo de mortalidad en los países de ingresos bajos es casi 200 veces mayor que en los países de la OCDE. Los países más pobres, además, sufren mayores pérdidas económicas en relación al tamaño de sus economías. Los países de la OCDE, y entre ellos Australia, Estados Unidos de América y Japón, concentran casi un 70% de la estimación de pérdidas económicas anuales por ciclones tropicales, cantidad casi 90 veces mayor que las pérdidas en países expuestos del África subsahariana. Sin embargo, si se analiza en términos de pérdidas económicas en relación al PIB expuesto, los países del África subsahariana sufren pérdidas económicas casi tres veces y media más elevadas; América Latina y el Caribe casi seis veces más; y en el caso de las inundaciones, el sur de Asia sufre unas pérdidas económicas casi 15 veces más elevadas que los países de la OCDE.
Estos ejemplos demuestran que el riesgo de desastres no es consecuencia únicamente de la severidad de las amenazas y el grado de exposición a las mismas. El riesgo se configura por medio de una serie de factores causales relacionados con el desarrollo económico y social de cada país. Estos factores abarcan no solo los ingresos y la capacidad económica, sino también factores de gobernanza como son la calidad de las instituciones, la transparencia y la responsabilidad.
Los países más ricos tienden a poseer instituciones más sólidas, unos sistemas más eficaces de alerta temprana y de preparación y respuesta ante desastres, y gobiernos más abiertos que suelen prestar mayor atención a la reducción del riesgo de desastres. Los países bien gobernados y con mejores indicadores de desarrollo humano generalmente tienen unos niveles de riesgo más bajos que los países donde las instituciones gubernamentales son débiles.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 13 de 2012
“EL TERREMOTO COLOMBIANO DEL 31 DE ENERO DE 1906”
Gerlands Beiträge zur Geophysik –
El motivo principal para ésta publicación ha sido la necesidad de divulgar información que contribuye a precisar "escenarios" de la amenaza y el riesgo sísmico en el Suroccidente Colombiano y particularmente en la Costa Pacífica. con el fin de fundamentar y orientar los programas de prevención de terremotos que ahí se han estado adelantando en los últimos años.
El artículo de Rudolph & Szirtes es una de las evaluaciones científicas más detalladas de los efectos del terremoto ocurrido el 31 de enero de 1906, el más grande que ha afectado el territorio colombiano en el siglo XX y el tercero en tamaño a nivel mundial desde que se inició el registro instrumental en la sismología, hacia finales del siglo pasado.
En consideración al propósito sólo se han traducido aquellas partes del extenso artículo de Rudolph & Szirtes que describen el tipo y la distribución de los efectos - la llamada " evaluación macrosísmica" - del terremoto y de sus eventos previos y posteriores asociados. Las otras partes tratan principalmente la sismicidad global del año 1906, el marco sismotectónico en Colombia y Ecuador y las observaciones instrumentales del terremoto. También se omitió la bibliografía y algunas tablas que no son relevantes al propósito actual.
Se ha tratado de traducir fielmente, tanto en el estilo como en la terminología, así que en algunas partes es muy notoria la discrepancia con acepciones y denominaciones actuales; así por ejemplo, el fenómeno hoy generalmente llamado "tsunami" - la secuencia de grandes olas oceánicas generadas por un terremoto submarino, aquí se denomina "ola de marejada".
La parte III de ésta publicación son anotaciones que se han considerado convenientes para facilitar el entendimiento del texto.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 11 de 2012
Hacia una vivienda saludable:
Cartilla educativa para la familia
La Estrategia de Vivienda Saludable busca mejor las condiciones de la vivienda y con ello mejorar las condiciones de salud de quienes la habitan, pues existe una estrecha relación entre las condiciones de la vivienda y la salud física, mental y social de sus ocupantes. La vivienda es un espacio que incluye: la casa (el refugio físico donde habita una persona), el hogar (el grupo de personas que conviven bajo el mismo techo), el entorno (el ambiente exterior que rodea la casa) y la comunidad (el grupo de personas que constituyen el vecindario).
Para disfrutar de una vivienda saludable, es fundamental que las familias participen activamente en la identificación de los factores que favorecen su salud y bienestar, al tiempo que puedan actuar en la reducción de los riesgos presentes. La cartilla guiará a la familia en este proceso.
La Estrategia de Vivienda Saludable promueve:
Una vivienda saludable es:
Al utilizar esta cartilla, las familias pueden identificar y registrar prácticas y hábitos generadores de bienestar, así como aquéllos incorporados a partir de las recomendaciones que brinda esta cartilla.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 11 de 2012
Asovorágine, un compromiso
ciudadano por el río Pance.
Desde hace 10 años, la Asociación de Usuarios de Acueducto y Alcantarillado -Asovorágine, trabaja por el cuidado ambiental del corregimiento de La Vorágine y la limpieza y embellecimiento del río Pance.
“Un grupo de habitantes de la zona rural de Cali, preocupado por el futuro de Pance, uno de los ríos más importantes de Cali y por el cuidado ambiental del corregimiento de La Vorágine, emprendió en el 2002 un proyecto que contribuyera a tenerlos en excelente estado para el disfrute de los caleños y visitantes, que ya los referencian como lugares turístico, por excelencia”.
De esta manera, Walter Vega recuerda la manera como se empezó a trabajar por el cuidado ambiental de una parte de la zona rural de Cali, a través de la Asociación de Usuarios de Acueducto y Alcantarillado – Asovorágine.
La Asociación tomó la iniciativa de crear un plan de recolección de residuos sólidos al observar el incremento de basuras en las orillas del río Pance. En este proceso se concientizó a la población aledaña de la importancia de desarrollar un programa que contribuyera con el medio ambiente de la zona. La gestión logró tan buenos resultados, que la misma comunidad le dio el impulso económico necesario para capacitar a personas en la labor de recoger y reciclar los residuos.
“Los habitantes son muy comprometidos con el programa, porque pagan una cuota extra a la de los servicios públicos y es por esto que el programa se mantiene. A los turistas, a pesar de que lo ven con buenos ojos, todavía les falta concientización. Hay que trabajar más en una cultura de reciclaje y zonas verdes limpias para que nuestro río Pance se mantenga en optimas condiciones para el disfrute de todos”, comenta Walter.
Pero la vinculación de la comunidad al trabajo realizado, no son los únicos logros de Asovorágine. En el año 2004 la Asociación participó en la formulación de la Política para la Gestión Integral de Residuos Sólidos –Pgirs, del Municipio, obteniendo un reconocimiento por parte de la Alcaldía, por el aporte ambiental a la ciudad. Asimismo, en el 2011 participó en ‘Latino San 2011’, en Cusco, Perú, donde fue destacada como modelo de saneamiento de zonas rurales; y el año pasado, también logró el tercer puesto en el concurso del programa ‘Por Una Cali Mejor’.
En la actualidad, Asovorágine cuenta con 56 miembros y ha ejecutado proyectos para capacitar operarios que se encargan del manejo de las plantas de aguas residuales y del acueducto que son de su propiedad.
Hoy tiene como reto fortalecer el Proyecto de Manejo Integral de Residuos Sólidos en el Río Pance y trabaja en la estructuración de un nuevo componente que brinde oportunidad de empleo a los jóvenes del sector.
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Mayo 10 de 2012.
El desarrollo endógeno
Una alternativa de vida integral
Bunker Roy: Lecciones de un movimiento de descalzos
En Rajastán, en la India, una escuela extraordinaria prepara a mujeres y hombres del campo –muchos de ellos analfabetos– para que lleguen a ser ingenieros solares, artesanos, dentistas y médicos en sus propias aldeas. Se llama Barefoot College (Escuela de descalzos) y su fundador, Bunker Roy, explica cómo funciona.
Uno de los objetivos principales de la aplicación del modelo de desarrollo endógeno es fomentar y establecer una sociedad capaz de contener en si misma los modos y medios de producción necesarios para cubrir la necesidades básicas y ampliadas de las personas que la integran, mediante la implementación de una serie de estrategias endogenizadoras que influyan lo cultural, lo económico, lo educacional y el uso e invención de tecnología.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 9 de 2012
Aspectos importantes que abarca la reducción del riesgo de desastres:
Mitigación de desastres– Medidas estructurales y no estructurales adoptadas para limitar los efectos adversos de los peligros naturales (p. ej., reforestación de manglares para reducir el riesgo derivado de las marejadas gigantes, sensibilización respecto de los peligros naturales a través de proyectos de educación en las escuelas).
Alerta temprana – Comunicación de información oportuna que permite a las personas adoptar medidas para reducir los efectos de los peligros. La alerta temprana abarca habitualmente múltiples peligros y requiere que las comunidades y otras partes interesadas se identifiquen verdaderamente con y participen en ella (p. ej., acceso de la población local a información sobre un tifón o tormenta tropical que se avecina).
Preparación para desastres – Medidas que contribuyen a asegurar una actuación "en primera línea" oportuna y eficaz, con el apoyo de los voluntarios, las filiales y las capacidades regionales y nacionales de las Sociedades Nacionales (p. ej., equipos de acción comunitaria respaldados por la planificación de contingencia de las Sociedades Nacionales y equipos regionales y/o internacionales de respuesta a desastres).
Recuperación – Decisiones y medidas adoptadas después de un desastre con vistas a restablecer o mejorar las condiciones de vida de la comunidad afectada previas al desastre, a la vez que a facilitar los cambios necesarios para reducir el riesgo de desastres (p. ej., evaluar los niveles de riesgo futuro cuando se planifican proyectos de vivienda después de un desastre).
Apoyo a los medios de subsistencia – Proyectos que fortalecen o diversifican los medios de subsistencia y permiten a las personas o familias desarrollar estrategias para reducir el riesgo (p. ej., los huertos domésticos permiten mejorar la alimentación y aumentar las reservas en períodos de sequía).
Documentos disponibles:
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Mayo 7 de 2012.
Desarrollo Local Sustentable
En este documento, conscientes de que el desarrollo local sustentable se puede abordar desde múltiples ángulos, se ha privilegiado la dimensión económica, ya que una economía local que mejore el bienestar de la gente constituye un respaldo significativo a la estrategia local.
En América Latina la búsqueda de un desarrollo local será un proceso largo y difícil, el que deberá asumir las oportunidades y restricciones de cada realidad nacional y local. La experiencia europea, que sin duda ha influido en la Región, ha sido exitosa por estar basada en territorios con una identidad propia, con actividades productivas competitivas y, municipios que cuentan con profesionales calificados y recursos económicos.
En un continente, donde la gran mayoría de la gente se siente pobre o empobrecida, acercar el desarrollo a la gente y, avanzar hacia un gobierno para todos, es una estrategia adecuada, sólo que los caminos para lograrlo no son aún claros. Al menos, tres pasos se han dado que van en la dirección correcta: la descentralización, la elección directa de sus autoridades y, la coordinación inter-municipal. Lo primero, mostraría una voluntad político institucional necesaria, lo segundo, la posibilidad de enfrentar el caciquismo político, disminuir la corrupción en el manejo de los dineros públicos, evitando políticas económicas inconsistentes y, el tercero, hace posible manejar territorios de mayor envergadura y, realizar en base a un proceso participativo un adecuado aprendizaje.
En muchos países, no han sido pocos los alcaldes que han sido destituidos de sus cargos, por malversación de fondos públicos y, transgredir las normas legales a las cuales deben atenerse. En otros casos, la gente ha castigado la incapacidad de mejorar las condiciones de vida de la gente. También ha habido casos en que la población local ha actuado con una violencia extrema contra la autoridad edilicia, castigando conductas inmorales.
Desafortunadamente, los alcaldes de ciudades importantes y, de modestas localidades, carecen de una formación mínima en materias económica, lo que les impide poner la economía local en una perspectiva más amplia, lo que los conduce a realizar acciones autárquicas, las que no amplifican las oportunidades efectivamente existentes, para competir en un mercado ampliado. No saben cómo aprovechar los incentivos que entrega la política macro-económica ni pueden identificar con claridad las inversiones en tecnología, capital humano, modernización institucional y equipos, sin las cuales no es posible impulsar negocios rentables.
Lo dicho, hace pensar que se debe ser realista, a la hora de querer ver avances significativos en la transición hacia un desarrollo local. Esta actitud, permite aceptar que el proceso estará sujeto a altos y bajos, incluso a manejar la hipótesis que, salvo que se invierta seriamente en superar las debilidades existentes, esta estrategia de desarrollo podría experimental un gradual descrédito.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 4 de 2012.
Manual de Organización Local para Situaciones de Emergencia
Los fenómenos naturales que dan origen a los desastres siempre han existido. Sin embargo el potencial de ellos para causar devastación en las sociedades humanas no cesa de aumentar, debido al incremento poblacional y al desequilibrio siempre mayor entre el hombre y su medio ambiente.
Los efectos devastadores de los desastres se suman a la situación de crisis económica que afecta actualmente a la mayoría de los países de Centro América, retardando brutalmente el proceso de desarrollo económico y social de las comunidades afectadas. Al mismo tiempo, si bien es cierto que un desastre natural impacta a toda la población, los pobres son los más golpeados. Muchos de ellos viven en lugares precarios, sujetos a diferentes riesgos y donde los servicios públicos son insuficientes. Al momento de un desastre, las familias pueden perder la totalidad de sus recursos materiales, mientras que los servicios a su disposición quedan interrumpidos, a veces durante meses o años. En este sentido, los desastres son a la vez reveladores, consecuencia y causa de subdesarrollo.
Las comunidades humanas pueden responder contra los efectos de estos eventos, a través de actividades permanentes destinadas a disminuir su vulnerabilidad y aumentar su capacidad de respuesta. Estas actividades implican, tanto a nivel de los servicios públicos de cada comunidad, la organización de estructuras de coordinación que involucran a todos los sectores, instituciones y personas-claves, para analizar conjuntamente los factores de vulnerabilidad y las medidas a tomar antes, durante y después de una emergencia.
El manual está dirigido a los planificadores y adiestradores locales, a los técnicos de los diferentes servicios gubernamentales y no gubernamentales con el fin de dar lugar a un único plan local que integre las tareas y responsabilidades de los diferentes sectores frente a los escenarios de riesgos comunes a toda la población.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 3 de 2012
Reducción del Riesgo de desastres en el ambito local.
Los Países Miembros de la Comunidad Andina comparten una serie de características marcadas por su cercanía geográfica, su historia común y sus afinidades culturales, aun en medio de su diversidad y particularidades. Desafortunadamente, todos los países andinos tienen una larga data de ocurrencia de desastres para reseñar y recordar, pues sus territorios y comunidades presentan elevadas condiciones de riesgo debido a desequilibrios en la relación entre las dinámicas de la naturaleza y las humanas, que los hacen susceptibles de sufrir desastres asociados con distintos tipos de fenómenos como terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslizamientos y sequías.
Según la base de datos creada recientemente para Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, en los últimos 37 años se han registrado más de 50 mil eventos físicos generadores de daños y pérdidas en la subregión andina, casi un promedio de 1 100 por año, lo cual constituye una real amenaza contra el desarrollo y pone en riesgo las inversiones y demás esfuerzos que se llevan a cabo para la reducción de la pobreza en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (odm).
Conscientes de esta problemática, se creó el Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres –CAPRADE-, mediante una decisión aprobada en el año 2002 por el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores. La primera labor desarrollada por el Comité fue la formulación de un documento conocido como “Estrategia Andina para la Prevención y Atención de Desastres” –EAPAD-, aprobado en 2004, el cual se constituyó en el principal orientador de la política, los planes, programas y acciones que se deben asumir y emprender en la subregión para el cumplimiento de los objetivos propuestos.
Desvulnerando la Comunidad
Mayo 2 de 2012.
Impactos del Cambio Climático a Nivel local.
El cambio climático ha hecho que en América Latina las temperaturas se eleven en 1°C durante el siglo XX. También ha subido el nivel del mar, han cambiado los patrones de precipitaciones y los eventos climáticos extremos se han vuelto cada vez más frecuentes e intensos (Banco Mundial, 2009). Dentro de los impactos actuales y futuros tenemos:
Cambios en los patrones de lluvia: En el sudeste de Brasil, Paraguay, Uruguay, la pampa Argentina y algunas partes de Bolivia, Perú y Ecuador se ha registrado aumentos de precipitación; mientras que en otras como centro-sur de Chile, sudoeste de Argentina, sur de Perú y oeste de Centroamérica la tendencia ha sido decreciente. La recurrencia de sequías e inundaciones, ponen en grave riesgo a las economías de la región, que son mayormente extractivas y se basan en recursos naturales que dependen directamente del clima (agricultura, turismo, etc.).
Aumento del nivel medio del mar e impactos sobre zonas costeras: En el sudeste de Sudamérica la tasa de aumento del nivel del mar se incrementó de 1 a 2-3 mm/año en los últimos 20 años. En el futuro se proyectan impactos adversos sobre áreas costeras bajas (como las de El Salvador, la costa del Golfo de México y la costa de la provincia de Buenos Aires en Argentina). Esto también podría afectar la disponibilidad de agua potable (en la costa del Pacífico de Costa Rica, Ecuador y el estuario del Río de la Plata) y repercutiría en la infraestructura y la industria del turismo (principalmente en México y Uruguay). La pesquería (en países como Perú) y la disponibilidad de arrecifes también se verían afectadas, poniendo en riesgo la cadena alimenticia de otras especies.
El derretimiento de los glaciares en los Andes por el aumento de la temperatura: Se ha observado una aceleración en el retroceso de los glaciares, con implicaciones sobre el abastecimiento de aguas y la producción hidroeléctrica, siendo la región andina de Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador, y el Sur de Chile y Argentina las subregiones más afectadas. Se estima que para el año 2020 el incremento neto del número de personas que experimentarían tensiones con respecto a la disponibilidad de agua, debido al cambio climático, oscile entre los 12 y 81 millones, mientras que, para mediados del siglo, este número podría elevarse a entre 79 y 178 millones.
Reducción y peligro de extinción de la biodiversidad: La extinción de la flora y fauna endémica en algunos ecosistemas tropicales pone en riesgo a los servicios ambientales que estas especies brindan. A medida que el clima cambie, las áreas ocupadas por muchas especies no serán aptas para su supervivencia, modificándose sustancialmente el mapa de distribución de las comunidades biológicas. Esto es especialmente preocupante en los países andinos (incluyendo a Venezuela), porque concentran el 25% de la biodiversidad del planeta. En efecto, en los Andes están presentes 84 de las 114 zonas de vida que existen en todo el planeta y 28 de un total de 34 climas.
Expansión de plagas e incendios forestales: El aumento de las temperaturas y la disminución del agua del suelo tienen el potencial de empeorar la sequedad del ambiente en épocas de verano. Esto se prevé potencie las condiciones de incendios forestales hacia el 2020 e intensifique los brotes de plagas, como la plaga de pino que podrá tener un fuerte brote en algunas localidades de Honduras.
Incremento de frecuencia e intensidad de desastres climáticos: La información disponible indica que los eventos climáticos extremos como huracanes y ciclones, entre otros, se están produciendo con mayor frecuencia. Así pues, el número anual de desastres relacionados con el clima a nivel mundial se incrementó en 2,4 veces entre el 2000-2005, en relación al periodo 1970-99 (CAN, 2008). En este periodo, solo el 19% de los eventos climáticos extremos, ocasionaron pérdidas contabilizadas en 20 billones de dólares (IPCC, 2007). En la tabla 3 se resumen algunos de los eventos extremos y sus impactos entre el 2004-2006.
Centro Internacional de Formación de la OIT
Desvulnerando la Comunidad
Abril 30 de 2012
Plan Sismo de México: un ejemplo a seguir
La probabilidad de que ocurran sismos de gran intensidad en México, particularmente en la llamada Brecha de Guerrero en la costa pacífica, es muy alta. Debido a la energía acumulada en esta región se espera uno o varios sismos de magnitud superior a 8 grados Richter en un periodo no muy largo de tiempo. Los sismos ocurridos las últimas semanas son una indicación de la alta actividad sísmica en esta zona geográfica.
México trabaja desde hace décadas en la reducción del riesgo de desastres y se prepara para enfrentar el impacto de los terremotos como el ocurrido en 1985 en el que fallecieron miles de personas y colapsaron importantes hospitales de la capital del país. Los sismos ocurridos en Haití y en Chile en 2010 reavivaron el interés de todos los países de las Américas para prepararse mejor frente a esos fenómenos.
Por disposición presidencial se elaboró en 2011 el Plan Federal de Preparación y Respuesta ante un Sismo y Tsunami de Gran Magnitud en México (el denominado Plan Sismo). En el marco del Sistema Nacional de Protección Civil, este plan fue elaborado con la participación destacada de más de 30 instituciones del nivel federal de México, el cual brinda apoyo y congruencia a la ejecución de todos los planes institucionales, así como a las iniciativas de la sociedad civil y el sector privado, para mejorar la capacidad de respuesta y ejecutar las acciones de asistencia en caso de terremoto.
Desvulnerando la Comunidad
Abril 30 de 2012
Ciudades e Inundaciones: Una Guía para gestionar los riesgos en el siglo XXI
Este documento (elaborado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), Banco Mundial) proporciona orientación práctica de cara al futuro sobre cómo gestionar el riesgo de inundaciones en el contexto de un entorno urbano en constante transformación y un clima cambiante.
La Guía sirve de iniciación para los responsables de la toma de decisiones, los agentes reguladores, los técnicos especializados, los funcionarios a nivel central, regional y local, así como al resto de agentes interesados a nivel de comunidades, de la sociedad civil, de organizaciones no gubernamentales y del sector privado.
La Guía comienza con un resumen para los responsables políticos que esquematiza y describe las áreas fundamentales en las que éstos necesitan ser instruidos para elaborar directrices políticas y una estrategia integral para la gestión de los riesgos de inundaciones.
Este resumen concluye con 12 principios orientadores para las políticas de gestión integrada de riesgos de inundación.
La Guía propiamente dicha se divide en siete capítulos. Cada capítulo comienza con una lista completa de contenidos y un resumen del capítulo que sirven de referencia. A continuación, cada uno se estructura en torno a una serie de secciones que combinan aspectos clave de la gestión del riesgo de inundaciones urbanas, casos de estudio en forma de lecciones aprendidas sobre métodos y técnicas efectivas en la gestión del riesgo de inundaciones y secciones sobre “Cómo hacerlo” que proponen las acciones más necesarias e inmediatas a llevar a cabo.
Desvulnerando la Comunidad
Abril 24 de 2012.
Preparativos desde la visión integradora de la gestión del riesgo.
Los desastres surgen cuando una amenaza se materializa en un evento destructor y afecta a una población que está inadecuadamente preparada, desprotegida individual y socialmente, y es incapaz de recuperarse sin apoyo de terceros. La vulnerabilidad es el término utilizado para describir la condición de esa población, lo que implica ver más allá de las personas heridas o muertas como consecuencia del evento e incluye cuál es el tipo de medios de subsistencia de la población y cómo se ven afectadas por el impacto del evento.
Sobre reducción de riesgos es importante reconocer que los factores de vulnerabilidad social van más allá de la posibilidad de que las infraestructuras y edificios puedan verse dañados, se centran en las características de las personas.
Por lo general, se puede determinar la vulnerabilidad social de la población en relación con seis características que engloban la mayor parte de los aspectos que conforman la exposición de una persona a un determinado fenómeno natural:
Resiliencia y medios de subsistencia (capital y bienes, ingresos, trabajo, oportunidades de intercambio, producción, cualificaciones y conocimientos laborales, etc.). La resiliencia de los medios de subsistencia es una medida de la capacidad de los individuos y de los hogares para recuperar su forma de ganarse el sustento y adquirir por si mismos los bienes necesarios para sobrevivir tras el desastre. Esto incluirá la posibilidad de continuar con su empleo, recuperar su nivel de ahorro y beneficios perdidos, superar la pérdida temporal o permanente del cabeza de familia, los daños sobre las actividades normales de subsistencia y la producción (como por ejemplo los daños en la producción agrícola, las filtraciones de agua marina, la contaminación de acuíferos, etc., producidos por una inundación) así como sobre los bienes de primera necesidad. Para reducir la vulnerabilidad de la población a los desastres es preciso proteger y fortalecer sus medios de subsistencia con acciones preventivas.
Bienestar inicial o capacidad de resistencia individual (nivel nutricional, salud mental y física). Este elemento es esencial para la resiliencia de las personas, especialmente en el caso de desastres que conllevan una merma en la ingestión de alimentos y riesgos para la salud (derivados, por ejemplo, de la contaminación del agua). Identifica por ejemplo las capacidades que tienen las personas para enfrentar la enfermedad o las heridas causadas por el desastre, lo que puede influir significativamente en el nivel de estrés postraumático individual o social y la pronta recuperación.
Protección individual. El grado de protección determinado por la capacidad y la voluntad para construir una vivienda segura, vivir en un lugar seguro, trabajar en un lugar no expuesto, tener la destreza y el conocimiento necesario para anticipar los riesgos, etc. Este componente está influenciado por el conocimiento y las medidas físicas de protección y la capacidad de las personas para implementarlas.
Protección social. Formas de preparación ante los desastres y patrones culturales que ofrece la sociedad (códigos de construcción, medidas de mitigación, planes de contingencia, abrigo y evacuación, seguridad social, desarrollo local de comités de preparación, compresión cultural del riesgo, etc.).
La gobernanza y las redes e instituciones sociales y políticas existentes. Se refiere a la forma en que opera el poder para determinar cómo se asignan los recursos e ingresos y a la generación de capital social o si existe una sociedad civil y ésta es activa (por ejemplo, debates abiertos sobre los riesgos en los medios de comunicación, existencia de organizaciones que puedan presionar a favor de una protección social adecuada de las personas vulnerables).
Relación de la comunidad y los individuos con su ecosistema local. Se refiere a las conductas y actitudes individuales o colectivas que adoptan las personas en la protección del ecosistema en el que viven. Por ejemplo, la forma en que gestionan los residuos, el respeto por el entorno forestal, la protección de las cuencas, el uso y tratamiento del agua, la adopción de prácticas productivas y culturales que no comprometan el medioambiente, etc.
Estas características que conforman la vulnerabilidad social no son independientes, están íntimamente relacionadas. Por ejemplo si disponemos de medios de subsistencia o un nivel de ingresos adecuados será más fácil disponer de mayor protección individual, un buen gobierno facilitará la protección social, etc. Esta íntima conexión demuestra la necesidad de entender los preparativos ante desastres como parte integrante de una estrategia de reducción de la vulnerabilidad o reducción de riesgos.
Dicho de otra manera, los planes de preparativos no pueden ser entendidos de manera aislada, deben entender qué papel desempeñan en la reducción de riesgos y ser parte de la estrategia de desarrollo local. Cabe precisar que estas características o condiciones de la vulnerabilidad están asimismo determinadas por procesos y factores políticos, sociales, económicos y ambientales que los originan y que influyen de manera determinante en el diferente nivel de vulnerabilidad existente. Por ejemplo, entre los factores sociales el grado de discriminación por género, raza, clase social y edad, existente en un territorio incidirá determinantemente en las características que hemos anticipado y por ende en el grado de vulnerabilidad frente a la amenaza.
Otro ejemplo es la resiliencia de los ecosistemas de los cuales dependen directamente los grupos más desfavorecidos. Estos factores han sido frecuentemente descuidados en el análisis de vulnerabilidad por parecer alejados del impacto de la amenaza, lo que ha dificultado la mejor integración de los preparativos ante los desastres.
Centro Internacional de Formación de la OIT
Desvulnerando la Comunidad
Abril 23 de 2012.
En la gestión de emergencias convencional, las comunidades son vistas en términos espaciales: grupos de personas que viven en la misma zona o cerca de los mismos riesgos. Esto deja entrever otras dimensiones significativas de la "comunidad" relacionadas con los intereses, valores, actividades y estructuras comunes.
Las comunidades son complejas y a menudo no están unidas. No sólo habrá diferencias en cuanto a riqueza, posición social y actividad laboral entre personas que viven en la misma zona; incluso es posible que haya divisiones más graves al interior de la comunidad. Los individuos pueden ser miembros de comunidades diferentes al mismo tiempo y vincularse a cada una de ellas por diferentes factores, tales como la ubicación, la ocupación, la posición económica, el género, la religión o los intereses recreativos.
Las comunidades son dinámicas: las personas pueden juntarse para lograr metas comunes y separarse una vez éstas han sido alcanzadas. Estos factores hacen difícil la identificación de la "comunidad" con la que se trabaja. Desde la perspectiva de las amenazas, la dimensión espacial es un elemento esencial en la identificación del riesgo en las comunidades, pero esto debe suponer una comprensión de las diferenciaciones socioeconómicas, vínculos y dinámicas dentro de la zona en riesgo, no sólo para identificar los grupos vulnerables pero para entender también los diversos factores que contribuyen a la vulnerabilidad. Las empresas, los servicios y la infraestructura de la comunidad también deben ser tomados en cuenta.
Las comunidades no están aisladas. El nivel de resiliencia de una comunidad también es influido por capacidades fuera de la comunidad, en particular por los servicios de gestión de emergencias pero también por otros servicios sociales y administrativos, infraestructura pública así como una red de nexos socioeconómicos y políticos con el mundo que las rodea. Virtualmente todas las comunidades, en menor o mayor medida, dependen de proveedores de servicios externos. Las secciones del “entorno propicio” en las tablas tratan de capturar algunas de estas influencias.
Desvulnerando la Comunidad
Abril 13 de 2012
LA RELACIÓN ENTRE LA EMERGENCIA, LA AYUDA HUMANITARIA, LOS DESASTRES Y LA RECONSTRUCCIÓN
Los preparativos ante desastres se convierten en una herramienta esencial para enfrentar y reducir el impacto de una eventual catástrofe, sobre todo cuando estos forman parte de un proceso integral de reducción de riesgos y se integran en las políticas y prácticas del desarrollo local.
El impacto y las consecuencias de un fenómeno destructor pueden ser muy variables dependiendo del lugar donde se manifiesta, la magnitud, intensidad y naturaleza del evento, así como de los factores de vulnerabilidad presentes en la sociedad y en los ecosistemas. Al mismo tiempo, los desastres pueden dañar desde una familia o un barrio pequeño, hasta extensos territorios o regiones, incluso a varios países.
Difícilmente puede existir una solución o “receta” universal para llevar adelante procesos de reducción del riesgo de desastres exitosos, aunque sí existen enfoques, estrategias y principios sostenibles que pueden guiar los mismos. Cada programa, proyecto o acción debe ser adaptada a las realidades y necesidades locales en correspondencia con los sistemas de desarrollo que las definen.
En la reconstrucción postdesastre, la afirmación anterior adquiere mayor relevancia puesto que es casi imposible predecir con exactitud dónde se dará el mayor impacto de un evento, el nivel de intensidad con que se desencadenará, la cantidad de población afectada y cuáles serán los medios de subsistencia destruidos. Sin embargo, y pese a lo anterior, la reconstrucción postdesastre puede ser planificada, prevista y enmarcada dentro del desarrollo integral de una sociedad y algunos acontecimientos pueden ser anticipados, dependiendo de las capacidades, los recursos y el nivel de conocimiento y control del riesgo que exista en el territorio. Incluso, se puede prever la planificación de la reconstrucción y sus correspondientes estructuras de funcionamiento. Desde esa perspectiva, al igual que la prevención, la mitigación y los preparativos, la reconstrucción es parte del proceso integral de reducción del riesgo de desastres.
La reconstrucción es un proceso a largo plazo, que necesita esfuerzos y recursos de parte de todos los actores para cumplir con objetivos que van mucho más allá de restablecer y recuperar las condiciones de la comunidad previas al desastre, sino de evolucionar hacia mejores condiciones de vida. Ésta puede transformarse en una oportunidad de desarrollo, si se hace un manejo responsable y consciente de la situación y se entiende como un deber de las autoridades y los gestores locales la necesidad de promover un proceso integral, que enmarque la reconstrucción en la planificación responsable del territorio, con el fin de alcanzar mayores grados de sostenibilidad.
Siendo consecuentes con los enfoques de “procesos”, más que de “productos” coyunturales en el tiempo, como cualquier otra acción del desarrollo, todas las actividades y las consecuencias relativas al riesgo de desastres están relacionadas y forman parte de un sistema complejo en el cual interactúan, se fortalecen o se debilitan.
Las experiencias y lecciones de procesos de reconstrucción en América Latina y de los acontecimientos más recientes en Asia, Japón y Chile (tsunami, terremotos y huracanes), nos sugieren que no podemos seguir realizando esfuerzos para reducir los riesgos de desastres en forma aislada de otros aspectos del bienestar integral de la comunidad. Es necesario tomar en consideración aspectos mucho más amplios que la simple mitigación del efecto de los fenómenos naturales en un determinado lugar o comunidad. El concepto de sostenibilidad puede proveernos un marco de referencia para evaluar y analizar las medidas para reducir el riesgo y, a la vez, integrar otros aspectos concernientes al desarrollo del territorio desde un contexto más holístico.
La sostenibilidad se basa en la premisa de que la gente y los territorios están conformados por sistemas (económicos, sociales, político-institucionales y ambientales) los cuales se tienen que mantener en armonía y balance mutuo para continuar beneficiando a la población, tanto en la actualidad como en el futuro. Un territorio sano, equilibrado y sostenible es aquel que puede persistir en el futuro asegurando la supervivencia de las personas y los ecosistemas, así como el bienestar físico y una vida y trabajo decente para todos los sectores y sus habitantes.
Adoptar los campos de la sostenibilidad en el proceso de reconstrucción puede ayudar a la comunidad a evitar la realización de acciones que pueden ir en detrimento del desarrollo futuro. Lo ideal es que los territorios, en el proceso postdesastre, adopten un plan de reconstrucción a largo plazo, incorporando los principios del desarrollo local en la forma más integral posible.
Reducción del Riesgo de Desastres y Desarrollo Local Sostenible
Centro Internacional de Formación de la OIT
Desvulnerando la Comunidad
Estructuración de los roles sociales en la percepción del riesgo
La percepción del riesgo difiere de un individuo a otro, ello está condicionado por factores sociales, culturales, económicos, políticos y de familiaridad con la amenaza. En el primer caso, tenemos niveles de asociación y estructuración de los roles sociales; en el segundo caso, evidenciamos toda una carga ideológica, religiosa y tradicional entre otras; en el tercer caso tenemos que el nivel de representación del riesgo varía conforme a la calidad de vida de los individuos ya que existe una alta probabilidad que la comunidad preste mayor atención a los riesgos diarios que enfrentan como el desempleo, la escasez de alimentos, el déficit en educación y vivienda que a los posibles riesgos ambientales o naturales que le circundan. Así, no es igual la percepción de riesgos por inundación en el sector de Brisas del Cauca donde la tasa de desempleo y desnutrición es tan alta que en barrios como Centenario donde las necesidades básicas se encuentran satisfechas; lo cual sumado a la estética de la ciudad han coadyuvado a la construcción de muros de contención a lo largo del río Cali con el propósito de mitigar los riesgos por inundación en esta zona.
En cuarto lugar tenemos el factor político que va ligado a la voluntad de los dirigentes, oficinas e instituciones encargadas de la prevención y atención de desastres para hacerle frente a ello. Lastimosamente la mayoría de estas entidades se han encargado de atender la emergencia, es decir el post - desastre y no ha educar a las comunidades ubicadas en zonas de alto riesgo sumado a ello se encuentra una escasa capacidad de regulación, la cual debería ser ejercida a través de las oficinas de planeación, como los controles al uso del suelo y la implementación de los códigos de construcción. Frente a ello no es extraño que urbanizadores legales e ilegales vendan lotes a un bajo costo convirtiéndose estas zonas en atractivas sobre todo para las personas de bajos recursos económicos.
En quinto lugar tenemos los niveles de familiaridad con la amenaza, entendida ella como la exposición personal a un evento amenazante; ante ello se evidencia una alta percepción de riesgo sobre todo cuando se han vivido experiencias anteriores. Sin embargo, como lo afirma A.W Coburn et al (1991:8) “Para muchas personas, el contacto personal con las amenazas es poco usual, de modo que el conocimiento de éstas se adquiere en mayor parte mediante los medios informativos y no de la experiencia directa” frente a lo cual, la percepción del riesgo y los grados de vulnerabilidad tiende a variar teniendo en cuenta que medio informativo lo reportó, como lo hizo, si tuvo o no ayuda de expertos para presentar la noticia entre otras.
Desvulnerando la Comunidad
Abril 4 de 2012.
Guía para la preparación comunitaria
Comprendiendo el clima para vivir con él
Para enfrentar los eventos climáticos extremos es necesaria la preparación constante de respuestas oportunas. Los encuentros grupales son espacios muy estimulantes. En ellos se motiva el intercambio de conocimientos y experiencias comunes. Del diálogo nacen relaciones solidarias indispensables para enfrentar desafíos en el futuro.
La información por sí misma no es aprendizaje. Para aprender requerimos apertura y esfuerzo por comprender los significados de la información. Aprendemos más cuando relacionamos la información con nuestras necesidades y situaciones. Cuando utilizamos la información en nuestra vida práctica aprendemos por experiencia. Para aprender es mejor crear un ambiente que favorezca la independencia de pensamiento, la reflexión y el sentido crítico de las personas. Se debe potenciar el aprendizaje cooperativo o grupal, con lo cual, la estructura es más horizontal y sintoniza mejor con la autonomía en el aprendizaje. El diálogo participativo fluye cuando hay orden y respeto.
El aprendizaje es un proceso continuo. Y este debe ser siempre una invitación. No una obligación. Nuestro aprendizaje finalmente implicará compromiso y responsabilidad. El reto principal “aprender a aprender”.
Marzo 29 de 2012
Desvulnerando la Comunidad.
¿Preparativos….?
Muchos de los conceptos y términos de la reducción de riesgos y la gestión de desastres resultan difusos e inconsistentes, el término de “preparativos para los desastres” es uno de ellos. Términos como prevención, mitigación, preparación, respuesta y reconstrucción responden a una concepción centrada en el desastre donde la línea temporal antes-durante-después del desastre marca su entendimiento. La comprensión del desastre como un problema básico del desarrollo, particularmente como una consecuencia recurrente de modelos de desarrollo inadecuados y mal gestionados, nos ha permitido superar esa idea del continuum humanitario. Se ha comprobado en varios paises cómo la reducción del riesgo de desastre resulta mucho más eficaz cuando se realiza a través de un proceso permanente de toma de decisiones e implementación de acciones planificadas e integradas transversalmente en las actividades normales de desarrollo de los territorios. Al mismo tiempo las acciones del desarrollo son más sostenibles si integran en su implementación el factor riesgo. Así, la reducción del riesgo implica trabajar sobre la reducción de la vulnerabilidad de las personas y sus medios de subsistencia a los desastres y la reducción de las amenazas como parte de un proceso de desarrollo local sostenible.
Elementos clave de los preparativos en el marco de la gestión/reducción local del riesgo.
Conciencia y voluntad política por las instancias responsables de la gobernabilidad y gestión de los territorios.
Visión de proceso que coadyuva a la planificación de la respuesta, rehabilitación, reconstrucción y al fortalecimiento de las acciones de prevención dentro del marco de la reducción del riesgo de desastres. Esta visión debe ser abordada desde las políticas, acciones y programas, de carácter intersectorial (nacional, regional o local) y como un accionar ordinario de la administración pública, privada y de la sociedad civil mediante sus diversas formas de organización.
Reconocimiento y análisis del problema del riesgo resultado de la relación entre amenaza y condiciones de vulnerabilidad que presenta un territorio y su dinámica de desarrollo local en forma permanente.
Planificación estratégica de mediano y largo plazo, (sustentada en la colaboración público-privada y en la participación de la sociedad civil).
Proceso participativo y concertado entre los actores sociales con existencia de mecanismos e instancias que velen por su desarrollo a nivel intersectorial, empresarial, ONG y comunidad.
Existencia, fortalecimiento o construcción de un marco legal que defina y materialice los instrumentos o herramientas de trabajo de preparativos.
Mecanismos de evaluación e indicadores sociales del impacto de los preparativos en la reducción del riesgo de desastres a mediano y largo plazo.
Planificación con base en los recursos endógenos como condición en el proceso de sostenibilidad de las inversiones que se desarrollan.
Plan de preparativos que defina, en función del escenario de riesgo identificado, las prioridades consensuadas de los actores sociales en un determinado territorio y los programas y proyectos de intervención.
RM-Desvulnerando la Comunidad
Marzo 28 de 2012.
LECCIONES APRENDIDAS DURANTE DESASTRES
Los desastres impactan vidas y propiedades, devastando comunidades por largos periodos. En este articulo se presenta, como algunos conocimientos basados en experiencias y el avance de la ciencia biológica, psicosocial y de la conducta, siguen ayudándonos a entender el comportamiento del sobreviviente. La capacidad de poder aplicar lineamientos y operaciones de ayuda, obtener datos y practicas basadas en evidencias, así como estudios empíricos en el ámbito de desastres, es un proceso evolutivo para los profesionales en este campo.
La ciencia y arte de poder comprender las reacciones humanas y como ayudar a los sobrevivientes, continua evolucionando a través del tiempo. Con el pasar de los años y a medida que adquirimos más conocimientos, los programas de salud mental en desastres han estado evolucionando y estableciendo lineamientos para planificar y organizar la ayuda a los sobrevivientes, cada vez más efectiva debido al incremento de conocimientos prácticos, conceptuales y científicos.
Desvulnerando la Comunidad
Marzo 26 de 2012
"Cultura de la prevención"
En algunos lugares, ha sido común el proponer bajo la denominación de "cultura" la adopción e interiorización, dentro de las actividades de la sociedad, de una actitud o disposición hacia algo, cuyo producto es útil o deseable para la comunidad en general. Por esta razón, se ha utilizado como eslogan por ejemplo la "cultura del agua", para referirse a la necesidad de que la sociedad adopte una serie hábitos de buen uso y manejo, en este caso del agua; o la "cultura del ambiente", para referirse a conductas o comportamientos individuales o colectivos que favorezcan la protección del medio ambiente.
De la misma manera, desde tiempo atrás, se han planteado programas y campañas de información pública que hacen referencia a la "cultura de la seguridad" o la "cultura de la prevención", con el propósito de hacer explícita la necesidad de adoptar una actitud proactiva de las personas en relación con la prevención-mitigación de desastres y la preparación para afrontar emergencias. En realidad, en el caso del riesgo y los desastres, aunque parezca un simple asunto de semántica quizás podría ser más adecuado, al referirse a la adopción colectiva de este tipo de actitud referirse a la "incorporación de la prevención en la cultura", dado que lo que se intenta no es cambiar la cultura sino que la actitud preventiva sea parte, desde todo punto de vista, de las costumbres y hábitos de la sociedad.
Cualquiera que sea la manera de referirse a este planteamiento es importante preguntarse no solamente porqué se hace este énfasis, pues es obvio que se está admitiendo que no ha existido una adecuada gestión del riesgo en la sociedad, sino también porque es y ha sido tan difícil hacer prevención de desastres; es decir, cuáles son los obstáculos que la limitan o que impiden que la comunidad tenga una actitud proactiva hacia ese objetivo (Cardona 2001). A manera de reflexión se pueden plantear, entre otras causas de fondo, la subestimación del riesgo, la ineficiencia de la burocracia y falta de voluntad política.
“Una cultura de la prevención significa identificar cuáles son las zonas de riesgo de una comunidad, qué hacer en caso de una emergencia o cómo organizar a las personas para enfrentar una catástrofe. Crear esta actitud es labor de todos los sectores y, muy especialmente de la escuela. Así se está comprendiendo en toda América Latina, ya que sus características geográficas y geológicas la hacen muy vulnerable a los desastres de origen natural”
Fuente: Tomado de la página web de Institut Internacional de Gobernavilitat de Catalunya (IIGOV).
Desvulnerando la comunidad
MARZO 22 DE 2012
MODELO PARA LA PARTICIPACION CIUDADANA SOSTENIBLE EN LOS PROCESOS DE GESTION DE RIESGOS DE DESASTRES.
El concepto de gestión de riesgo comprende dos términos importantes. Empezando por el segundo, diremos que “riesgo” es algo potencial, asociada directamente a la vulnerabilidad de una sociedad. Sin embargo, la vulnerabilidad puede ser detectada y reducida, reduciendo así el riesgo a desastres.
Por otro lado, el término gestión implica lograr resultados por medio de otros. Implica un proceso que incluye no sólo la planificación y visualización de la problemática, sino también la toma de decisiones y la operatividad de los procesos, lo cual pasa necesariamente por la acción de los diversos actores, de tal manera que hagan suyas las propuestas y las ejecuten, no por imposición, sino por convicción, lo cual es absolutamente necesario si consideramos que el riesgo y la vulnerabilidad dependen directamente de los procesos humanos.
La participación de los diversos actores se hace además importante en las dos perspectivas de la gestión de riesgo: la gestión llamada correctiva, que busca visualizar y reducir las condiciones de vulnerabilidad y riesgo existentes en una sociedad; y la gestión de riesgo prospectiva, que busca que los nuevos procesos no generen nuevas condiciones de vulnerabilidad.
Ahora bien, en una sociedad no sólo debemos tomar en cuenta la capacidad de resistencia a un peligro, el cual viene asociado a los procesos técnicos (construcción, ordenamiento territorial, etc.) sino también su capacidad de resiliencia, es decir la característica del tejido social que le permite trabajar no sólo para reducir sus condiciones de vulnerabilidad sino también, para una vez desencadenado el evento que genera peligro natural, poder recuperarse de sus consecuencias.
Ambas capacidades (resistencia y resiliencia) no se generan espontáneamente sino son resultado de procesos de formación de capacidades. Y es aquí donde la educación a todo nivel juega un papel fundamental.
Desvulnerando la Comunidad
Marzo 15 de 2012
Características esenciales del desarrollo local
Desarrollo endógeno es un modelo de desarrollo que busca potenciar las capacidades internas de una región o comunidad local; de modo que puedan ser utilizadas para fortalecer la sociedad y su economía de adentro hacia afuera, para que sea sustentable y sostenible en el tiempo. Es importante señalar que en el desarrollo endógeno el aspecto económico es importante, pero no lo es más que el desarrollo integral del colectivo y del individuo: en el ámbito moral, cultural, social, político, y tecnológico. Esto permite convertir los recursos naturales en productos que se puedan consumir, distribuir y exportar al mundo entero.
En una organización de este tipo existen individuos o recursos humanos idóneos en alguna rama del conocimiento y están dispuestos a poner ese conocimiento al alcance de los otros miembros de la organización, con el propósito de la transferencia tecnológica voluntaria para el crecimiento de todos. Esto redunda en el fortalecimiento, amplitud, integración y desarrollo de las capacidades individuales y en consecuencia la formación natural de equipos multidisciplinarios de trabajo que cooperan para el desarrollo armónico de la organización en un ambiente sistémico, simbiótico y sinérgico.
Hay otra visión sobre el desarrollo endógeno que lo presenta como una pregunta sobre los modos en que una comunidad puede desplegarse (des-arrollarse) en armonía con su entorno, entendiendo que este despliegue pasa por garantizar el despliegue de todos los seres humanos que forman parte de esa comunidad. En este sentido, el ser humano pasa de ser objeto de desarrollo a ser sujeto de desarrollo
Características del desarrollo endógeno
-El desarrollo endógeno en primer lugar es una alternativa ante el modo de vida integral implantado en la mayor parte del mundo basado en el dominio del mercado mundial representado en las grandes transnacionales petroleras tecnológicas y alimenticias, es una opción ecológica ante este modo de vida aniquilador y depravante donde se puedan integrar todos los elementos de una sociedad en torno a si misma. El desarrollo endógeno busca reconvertir la cosmovisión artificial creada por el neocolonialismo y el consumo zorra irracional y cambiarlo una visión centrada en valores comunitarios que hagan mirar a las personas a su entorno local.
Uno de los objetivos principales de la aplicación del modelo de desarrollo endógeno es fomentar y establecer una sociedad capaz de contener en si misma los modos y medios de producción necesarios para cubrir la necesidades básicas y ampliadas de las personas que la integran, mediante la implementación de una serie de estrategias endogenizadoras que influyan lo cultural, lo económico, lo educacional y el uso e invención de tecnología.
A través del desarrollo endógeno se le otorga poder a las comunidades organizadas para que desarrollen sus potenciales agrícolas, industriales y turísticos de sus regiones; se reintegran todas aquellas personas que fueron excluidas del sistema educativo, económico y social por los gobiernos precedentes; se construyen redes productivas donde los ciudadanos participen activamente en igualdad de condiciones y disfruten un fácil acceso a la tecnología y el conocimiento; se le ofrece a las comunidades y a la gente común la infraestructura del Estado que había sido abandonada tales como los campos industriales, maquinarias y tierras inactivas, con el objeto de generar bienes y servicios por y para los mismos ciudadanos.
Sustentado en las capacidades y potencialidades locales, el desarrollo endógeno posibilita el control local, la toma local de decisiones y la retención local de beneficios (culturales, económicos, educativos, sociales...). De esta forma, es una ventana de oportunidad para la generación de capacidades en las comunidades que van mucho más allá de las económicas.
Objetivos de un proyecto de desarrollo endógeno
Promover, garantizar y fomentar el desarrollo armónico y coherente de las políticas, planes y proyectos del Ejecutivo Nacional, para el desarrollo endógeno, la economía comunal, colectiva y solidaria
Coordinar acciones con los demás organismos del Poder Público, directa o indirectamente vinculados a los objetivos del Fondo, en especial con aquellos cuyas competencias sean necesarias para garantizar la profundización y consolidación del desarrollo endógeno.
Promover la formación y asistencia necesaria a las organizaciones de la economía comunal y solidaria, para afianzar su desarrollo y consolidación como base fundamental y primaria del sistema económico nacional.
Promover el uso eficiente y responsable de los recursos que se otorguen para el financiamiento de planes y proyectos para el desarrollo endógeno.
Promover y contribuir con la capacitación y formación de las organizaciones de la comunidad y de la economía solidaria, impulsando su participación corresponsable en los planes y proyectos de desarrollo endógeno, así como en la contraloría social responsable.
Financiar planes y proyectos destinados a fortalecer la estructura y la capacidad productiva nacional, a través de organizaciones de la comunidad y de la economía comunal y solidaria, en concordancia con las políticas y planes que dicte el Ejecutivo Nacional sobre la materia.
Desvulnerando la Comunidad
Marzo 14 de 2012
MODELO DE DESARROLLO LOCAL SOSTENIBLE. EVOLUCIÓN DE LAS CONCEPCIONES DEL DESARROLLO.
Transcurrida la primera década del siglo XXI el mundo se enfrenta a grandes desafíos. Una grave crisis global, que se manifiesta en la esfera financiera; energética; alimentaria; medioambiental y hasta de valores, amenazan con hacer desaparecer la especie humana y con destruir el planeta.
El término desarrollo local sostenible es ampliamente invocado en la actualidad, no solo por ser una alternativa como modelo de desarrollo ante la caótica situación mundial, sino porque se ha convertido en una necesidad para enfrentarla.
El tema de la capacitación y formación del capital humano es ampliamente tratado en investigaciones y estudios a escala mundial, porque la preparación de ellos es determinante en la eficiencia y eficacia con que se alcancen los objetivos de las organizaciones a las que pertenecen y para que impacten en el desarrollo local.
La capacitación y formación del capital humano, unido a una correcta gestión del conocimiento, la ciencia y la innovación tecnológica (en lo adelante GCCIT), contribuirá al desarrollo local, y en este contexto la Universidad se devela como un actor protagónico.
Desvulnerando la Comunidad
Marzo 12 de 2012
Guía para la construcción de mapas de riesgos comunitarios. Departamento del Putumayo
Con un esfuerzo conjunto entre las instituciones del gobierno local y departamental, destacándose la participación del Departamento Administrativo de Salud del Putumayo -DASALUD, el Comité Local de Prevención y Atención de Desastres -CLOPAD, la Oficina de Prevención y Atención de Desastres del Municipio de Mocoa, el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud -OPS/OMS y la fundamental participación de los miembros de las comunidades de los Barrios San Agustín y José Homero, junto con los líderes que hacen parte de sus Juntas de Acción Comunal, fue posible realizar la construcción de Mapas de Riesgo Comunitarios, los que deben ser considerados como una herramienta clave para conocer y entender el panorama de riesgo de estos barrios a partir de los cuales se debe avanzar en la construcción de sus correspondientes Planes de Prevención y Atención de Emergencias Comunitarios, los que serán articulados con el Plan de Emergencias Municipal y los respectivos Planes de Contingencia para las amenazas que se identifiquen.
La "Guía para la construcción de mapas de riesgos comunitarios", tiene como propósito servir de estímulo a otras comunidades en el avance de la identificación de su panorama de riesgo, el desarrollo de la capacidad de análisis de su entorno, la toma de decisiones y la elaboración de propuestas concertadas para la prevención y la mitigación de los riesgos existentes, a fin de lograr procesos de desarrollo debidamente planificados y sostenibles con la participación de la comunidad y las autoridades.
Desvulnerando la Comunidad
Febrero 24 de 2012.
Exposición de Población y Bienes a Amenazas
Naturales en Colombia
En este trabajo se evalúa la exposición de la población y bienes como cultivos, sistema de generación y transmisión de energía, vías, puertos, aeropuertos, oleoductos, poliductos y gasoductos, frente a cinco tipos de amenazas naturales, como la amenaza sísmica y volcánica, tsunami, movimientos en masa, e inundaciones. La evaluación se realiza mediante la utilización de los sistemas de información geográfica - SIG, obteniendo de esta manera valores de exposición absoluta y relativa, además un conjunto de 30 mapas temáticos. Para la presentación y divulgación de los resultados de este trabajo se diseñó una interfaz web de libre acceso con un diseño amigable al usuario.
Fuente:Corporación OSSO
Una ONG para las Ciencias de la Tierra y La Prevención de Desastres.
Desvulnerando la comunidad- julio 24 de 2011
Proyecto de Asistencia Técnica en Gestión del Riesgo a Nivel Municipal y Departamental en Colombia
La Dirección de Gestión del Riesgo del Ministerio del Interior y de Justicia en su continuo fortalecimiento del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres viene ejecutando la asistencia técnica en gestión del riesgo a nivel municipal y departamental, en el marco de la cual ha desarrollado la presente Guía.
Este instrumento teórico y metodológico tiene como propósito orientar a los municipios en la optimización de las políticas públicas municipales de prevención, atención y recuperación de desastres y emergencias asociadas con fenómenos de origen natural, socio-natural, tecnológico y humano no intencional, bajo el enfoque de la gestión del riesgo como un componente inherente a la gestión del desarrollo municipal.
Siguiendo las pautas del Plan Nacional de Desarrollo Estado comunitario: desarrollo para todos 2006 – 2010, los municipios y el país en general, debemos continuar avanzando en los procesos de conocimiento del riesgo, prevención, mitigación y protección financiera frente al riesgo, así como en la preparación y ejecución óptima de la respuesta y recuperación en casos de desastre. Solo la implementación decidida y consiente de estos procesos, integrados al ordenamiento territorial y la gestión ambiental harán municipios viables y en la ruta del desarrollo sostenible.
Sea este entonces un aporte mas para que junto con todas las personas que desde el ámbito institucional, la empresa privada y la comunidad en general vienen contribuyendo a la gestión del riesgo en el país sigamos fortaleciendo al Sistema Nacional actuando en la prevención.
La Ciudad de Santiago de Cali se encuentra situada en el Suroccidente Colombiano, en el denominado “Segmento de los Andes del Norte” al que pertenecen Ecuador, Colombia y Venezuela, ambiente considerado como altamente propenso a la actividad sísmica por cuanto está afectado por un complejo sistema de fuerzas derivadas de la convergencia de las placas tectónicas Caribe, Nazca y Suramérica. Es así como la ciudad se ha visto afectada por diversos sismos a lo largo de su historia, como los ocurridos en marzo de 1566, julio 9 de 1766, mayo 15 de 1885, enero 31 de 1906, enero 19 de 1958, julio 30 de 1962, febrero 9 de 1967, noviembre 23 de 1979, noviembre 19 de 1991, febrero 8 de 1995 y noviembre 15 de 2004.
Este estudio fue realizado mediante Convenio Interadministrativo entre el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente de Santiago de Cali (DAGMA) e INGEOMINAS, durante los años 2003 a 2005. El objetivo general de las investigaciones radicó en evaluar la amenaza sísmica y la respuesta local del subsuelo en la ciudad, de tal manera que a partir de ella se obtuvieron los parámetros específicos que debe cumplir el diseño estructural sismo resistente.
A partir de sus resultados y de la información registrada por la Red de Acelerógrafos de Cali, RAC, la ciudad cuenta con las herramientas y la información básica para diseñar y construir adecuadamente, desde el punto de vista sismo resistente, las nuevas obras de desarrollo urbano, asi como el reforzamiento de edificaciones indispensables.
El estudio constituye un punto de partida para proyectar nuevos avances en la instrumentación sísmica de la ciudad, la definición de las investigaciones, estudios y actividades complementarias para profundizar en el conocimiento y el monitoreo integrado de las geoamenazas, el marco sismotectónico regional y local, las características geológicas y geotécnicas del subsuelo, la susceptibilidad a deslizamientos en zonas inestables y los efectos topográficos en la amplificación de las ondas sísmicas en zonas de ladera, los fenómenos de subsidencia en las áreas de actividad minera, las zonas susceptibles a licuación y desplazamiento lateral, y en general todas aquellas áreas que ameriten profundizaciones en el conocimientos de sus características geoambientales.
El mandato constitucional en su Articulo 2 dice “las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares” y en concordancia a los lineamientos de política establecidos en el Plan de Desarrollo en su capítulo IV denominado CALI ES MI CASA Articulo 10 el Macroproyecto 4.4.3. denominado Cali Sismo Segura y Asegurado y en cumplimiento a lo establecido en el artículo 13 del Decreto 919 de 1989, el Municipio de Santiago de Cali , la Secretaría de Gobierno, Convivencia y Seguridad en Convenio con la Corporación para la Gestión de Riesgos – Fondo de Solidaridad – Corporiesgos ha elaborado el Plan Local de Emergencias del Municipio de Santiago de Cali PLEC’s con el fin de identificar amenazas, realizar los análisis de la vulnerabilidad así como la definición de los escenarios de riesgo y probabilidad de afectación en el Municipio de Santiago de Cali.
La Alcaldía a través de la Secretaría de Gobierno, Convivencia y Seguridad en concordancia con su responsabilidad institucional establece con la construcción del PLEC’s la forma como la Administración Municipal, instituciones del sector público, privado y comunitario se deben organizar para enfrentar situaciones críticas.
Es de anotar que en la historia de la Administración, se desarrollo el primer Plan General para la Atención de Emergencias en el año de 1989 y en el año de 1996 se realizó un Plan de Mitigacion de Riesgos. Por lo anterior, esta Administración se complace y enorgullece poner a disposición de autoridades y comunidad en general este PLEC’s de la ciudad de Santiago de Cali, un trabajo realizado con personal altamente calificado, bajo parámetros técnicos y confiable el cual está orientado sobre políticas y principios básicos de actuación en defensa de la vida tanto individual como colectivamente.
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Desvulnerando la Comunidad.
Santiago de Cali 2012